Para dejar los malos hábitos...

noviembre 29, 2016

Andaba la señora Magnolia en el rellano de la escalera, sujetando un cigarrillo y mirando al cielo. Expulsó el humo por la boca y le dio otra calada. El casero del cuarto; que pasaba por allí, la sorprendió cigarro en boca:
-Hombre, Magnolia, ya está usted fumando de nuevo...
-No puedo evitarlo Javier... Estoy con el divorcio de mi hijo y... Me está pasando factura.- añadió apesadumbrada.
El señor Javier le puso la mano en el hombro.
-Mire, le voy a contar una historia que la va a ayudar con ese vicio suyo, verá...
La mujer tiró el cigarro y se dispuso a escuchar al casero.
"Hace no mucho tiempo, en un monasterio allá por Castilla, había un monje que tenía una extraña manía; arrancaba cada hilo que le salía a su raído hábito.
Se pasaba todo el día tirando de ellos sin parar. Un día, fue a hacer una labor allá en el monasterio y el hábito cedió ante la corpulencia de dicho monje, dejándole expuesto al frío viento invernal.
Debido al frío, el monje enfermó y se dedicó a coser otro hábito, más resistente para que le durara más tiempo.
Sin embargo; en vez de deshilar ése habito al igual que el primero, el monje tomó un saco y comenzó a sacarle las hebras. Poco a poco aprendió a tejer pulseras que con el tiempo fue mejorando y vendiendo, a las damas y doncellas de Castilla, olvidándose por completo de su extraña manía."
Resultado de imagen de tabacoDoña Magnolia, desde ese día, aprendió a hacer pulseras. No era lo que el señor Javier quería demostrar, pero dejó de consumir tabaco, por lo que el resultado fue el mismo.

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