Sujeto 325

noviembre 16, 2016

Contempló la sangrante herida con una tranquilidad inhumana. Se levantó del suelo con una mueca e inspiró hondo. Trató de no desmallarse y se fue apoyando en las paredes del estrecho callejón. Fuera, la luz del sol le golpeó como un puñetazo en la cara. Entró en una de las barberías de la misma calle y pidió un baño y un teléfono al tiempo que se tapaba la herida con la manga.
Se lavó el brazo y lo envolvió en las vendas que encontró en el botiquín del baño. Cuando terminó, cogió el nokia que le habían prestado y marcó los dígitos.
-¿Sí?- respondió una voz ronca.
-Está hecho.
En la otra línea sonó un "click" y un pitido.
-Perfecto, ¿estás herido, sujeto 325?
-Sí, un corte profundo en el brazo y  una contusión en la rodilla.
Sin decir nada más, el individuo colgó el teléfono y el baño quedo en silencio.

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