Reseña I'm Glad My Mom Died


Estoy segura de que muchos de vosotros habéis visto ya el revuelo que está causando la recién publicada biografía de Jennette McCurdy. Si sois de los que, como yo, habéis crecido con Nickelodeon y viendo series como ICarly o Victorious, probablemente os pique u os haya picado la curiosidad tal y como me ocurrió a mí. Especialmente, si además sois activos en Twitter y habéis leído alguno de los miles de hilos que hay en la plataforma sobre el lado oscuro de Nickelodeon y el trato que estos jóvenes recibían por parte de los productores. Estos reclamos contribuyeron de manera inmediata a aumentar mi curiosidad sobre el tema, por lo que hoy os traigo mi opinión y mis pensamientos en relación a esta maravilla de memoria. ¡Dentro reseña!
 En primer lugar me gustaría disculparme por la falta de regularidad con la que he estado escribiendo en el blog. Este verano, a pesar de ser una época de lectura de lo más fructífera, he estado trabajando por las tardes, y he tenido que dejar este espacio un poco en segundo plano. Ahora que comienza el curso de nuevo, me he propuesto sacar algo de tiempo para poder hablaros de todos los libros que he estado leyendo y que planeo leer en este año académico. Una vez aclarado esto, volvemos a lo que nos atañe... La recientemente estrenada biografía de Jennette McCurdy, Me Alegro de que mi Mamá Haya Muerto. Como os  habréis dado cuenta, la actriz comienza sus memorias con fuerza, y nos ofrece un título duro y desagradable que muchos habíamos descartado como cruel desde el principio. Ahora bien, tal dureza es únicamente un avance de lo que hay entre las portadas de este libro. 

Jennette comienza su historia desde el principio, la más tierna infancia en la que creció rodeada de pobreza y valores religiosos severos. Nacida de una mujer extremadamente enérgica y un padre cuya presencia se reducía a lo físico, la religión mormona marcó enormemente la infancia de la pequeña Jennette, quien era obligada a ir a misa todas las semanas. Siendo la menor de tres hermanos, nuestra protagonista se ve en la compleja tesitura de ser la única hija de Debra McCurdy. Como tal, y convertida en una muñeca para que su madre volcara sus sueños frustrados, la escritora se convertiría a la temprana edad de seis años en la principal fuente de ingresos en el hogar. Jennette se vio de repente abrumada por los constantes castings a los que tenía que asistir. Sin embargo, la adoración que sentía por su madre sólo hizo que la pequeña se tragara todas esas emociones negativas y trabajara más duro que nadie por un sueño que ella ni siquiera quería alcanzar. 

Algo que quisiera comentar a modo de inciso, es que McCurdy siempre quiso ser escritora. Este dato se menciona en el libro en repetidas ocasiones y debo celebrar que, mientras me informaba para escribir esta reseña, realicé la búsqueda en Google de Jennette McCurdy. Ésta apareció enunciada como escritora, así que me alegro muchísimo por ella. Como decía, sin embargo, la protagonista aguantó carros y carretas para llegar a donde su madre quería. Debra McCurdy, quien había sufrido cáncer cuando Jennette era muy pequeña, era también una maestra de la manipulación emocional, y su principal víctima era su propia hija. Jennette menciona en diversas ocasiones que su madre solía utilizar la "baza del cáncer" para obtener beneficios en distintos contextos, como en tiendas o para no tener que esperar colas en los establecimientos. Poco a poco, la escritora nos introduce al mundo de la actuación infantil, además de crear una caracterización de su propia madre como un personaje en evolución. Me resultó realmente fascinante ver como Debra pasaba de ser una madre comprensiva y amada a convertirse en un monstruo sin corazón. Si habéis leído el libro coincidiréis conmigo en que ella como persona es despreciable, y me encanta el trato que le da la propia Jennette. A pesar de lo crudo del título, la escritora relata el proceso de realización del abuso de su madre como largo y difícil, ya que ella siempre necesitó hacer feliz a su madre para que ésta correspondiera su adoración. Creo que eso le da una dimensión extremadamente real a su historia, y me encantó sobretodo la forma en que la autora relata su viaje con la terapia y ayuda que recibió. Los altibajos, sus problemas con el alcohol... Todo ello son formas de lidiar con los problemas propios, y en el caso de Jennette fueron incontables.

Tengo que confesar que lo que más me interesaba al principio era el tema de Nickelodeon. Ya no es ningún secreto que esta plataforma cuenta con varias figuras problemáticas, sobretodo con el tema de los niños y los rodajes. Internet está repleto de referencias y pruebas contra Dan Schneider, productor y escritor de la cadena, a quien se le ha acusado de incomodar a los actores tanto con su presencia como con los papeles que creaba. Tal es la controversia que yo esperaba ver cómo Jennette denunciaba esta situación sin censura alguna. Sin embargo, ella decidió referirse a Schneider como El Creador, y apenas le dedicó un par de escenas de índole desagradable, pero no constituyó una parte importante de su biografía. Ésto hizo que me cuestionara realmente si eso había sido lo peor que la escritora había vivido durante su carrera como actriz. Pero no, nada más lejos de la realidad. Me gustó especialmente que se centrara en lo que nos prometía con ese título tan oscuro, cómo su madre la había hecho desdichada durante la mayor parte de su vida. No solo la había forzado a trabajar en algo que odiaba y hasta la extenuación, sino que le produjo un desorden alimenticio al introducirla a la restricción calórica con apenas diez años, y por ende fue la principal razón de la tristeza continua de Jennette, así como de su consecuente alcoholismo y enfermedad mental. 

Diferencias de edad pronunciadas en sus relaciones, acciones de las que arrepentirse, abuso de sustancias, trastornos alimenticios y mentales, falta de vocación, sobreexposición a un público que no la apreciaba como persona sino únicamente como personajes... En I'm Glad My Mom Died, nos encontramos con una portada irónicamente colorida y una Jennette Sonriente, pero lo que cuentan sus páginas no puede ser más acorde. A lo largo de su participación en ICarly, Sam y Cat y otras series y películas del sello, McCurdy sufrió lo indecible de cara a levantar a su familia de la pobreza económica. Cuando por fin pudo desprenderse del yugo de su madre, fue despreciada por la misma, y todo ese amor que le había entregado a su progenitora jamás le fue correspondido. I'm Glad My Mom Died es una memoria desgarradora que me ha hecho llorar más de una vez. Sí que me gustaría avisar de que los desórdenes alimenticios son una gran parte de este libro, así que quizás no queráis leerlo, al igual que la depresión, el transtorno de ansiedad, la interacción inadecuada con menores de edad y el alcoholismo. Sino, es una lectura que yo defninitivamente recomendaría, una narración cruda y sin edición sobre la industria de la actuación infantil desde dentro, y lo distinta que es a lo que nos esperamos la gente común. Yo solo puedo aplaudir a Jennette por su valentía, y felicitarla por el éxito que está teniendo con su libro. 

Decidme, ¿lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido? ¡Os leo en los comentarios! 


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