Reseña Almond

 ¡Hola Saqueadores!

Desde hace mucho tiempo que descubrí la pluma de Haruki Murakami, el mundo de la ficción oriental no ha dejado de llamarme. Sin embargo, ya sea por el débil influjo que tiene la misma en mi país o por que tengo demasiados libros pendientes, no puedo decir que sea precisamente una profesional de este ámbito. Es por eso que, hace cosa de unos días, decidí hacerme con varios libros de autores koreanos y japoneses para ampliar un poco mi horizonte. Como lo primero que hice fue buscar en Google "Libros de autores japoneses y koreanos" e investigar un poco las listas de Goodreads, me crucé con este título que os traigo hoy; Almendra. Me llamaron la atención tanto el título como la portada, y como la autora es coreana, decidí darle una oportunidad. Por ello, hoy reseñamos Almendra, de Won-pyung Sohn. ¡Vamos a ello!

En Almond, nos encontramos a Yunjae, un chico que ha nacido con una extraña condición conocida como alexitimia, la cual no le permite identificar o expresar sus emociones. Los niños en la escuela lo tratan como si fuera un monstruo, ya que no es capaz de sentir furia, miedo, tristeza o incluso felicidad. Sin embargo, su madre y su abuela, con las que vive en la librería que regentan, son unas verdaderas luchadoras que se dedican a cuidar de Yunjae y a entrenarlo para que, aunque no pueda identificar sus emociones o las de la gente, al menos pueda relacionarse y memorizar algunas fórmulas para su mejor integración social. 

Todo parece ir bien hasta que el día de su decimo sexto cumpleaños, el chico sale a cenar con sus dos familiares. A la salida del restaurante, y ante sus propios ojos, un hombre desquiciado acuchilla a su abuela y deja a su madre en coma debido a los golpes propiciados por un martillo. Mientras que todo el mundo se encontraba escandalizado, Yunjae no pudo hacer nada. No sentía ningún tipo de emoción, pero en realidad... El resto de personas que lo criticaron por su inactividad, tampoco movieron un dedo por ayudar a su madre y abuela.  
Solo, con una abuela enterrada, una madre en estado vegetal y una librería por llevar, Yunjae conoce a Gon tras haberle hecho un extraño favor a su padre en el hospital. Comienza entonces una extraña amistad que el propio protagonista define como "un monstruo conociendo a otro monstruo". Sin embargo, la crueldad y el interés de Gon harán que Yunjae descubra muchas cosas acerca de sí mismo y de las emociones, tanto agenas como propias. 

Me animé a leer este libro por lo positivo de sus reseñas. Llevo varios meses viendo como esta portadapululaba por el Internet, apareciendo de vez en cuando en mis pantallas, instándome a que me hiciera con ella. Al principio me dio un poco de respeto, ya que este tipo de libros en los que el protagonista sufre de alguna condición médica extraña suelen convertirse en una especie de historia demasiado emotiva con un final exageradamente endulzado. Pero ese no fue el caso con Almendra. Mientras que este libro no termina mal, tampoco es que el protagonista se convierta en alguien popular al que todos adoran de la noche a la mañana. No, este libro es sencillo. Esa es la mejor palabra que puedo utilizar para describirlo. Sencillo, entrañable, duro y de esos que te hacen llorar por partes y, a pesar de tener un final sin altibajos, te hacen llorar después. Como si produjeran resaca. 

Nunca había leído nada de la pluma de Won-pyung Sohn, pero he de decir que me ha dejado gratamente sorprendida. Tiene una forma de describir con pocas palabras, pero tan bien escogidas, que te llega al alma. Con los personajes ocurre lo mismo. A pesar de que el estilo no es nada enrevesado, los lectores nos vemos transportados a una Korea poética y preciosa, aunque cruda y real. El protagonista no sólo se ve envuelto en un acontecimiento traumático, sino que además se verá ahogado por las facturas y el trabajo que le supone la librería. Con la ayuda de el panadero que vive encima, y un profesor de literatura que le pide que se haga pasar por su hijo desaparecido en el lecho de muerte de su esposa, Yunjae consigue salir adelante. Hasta que, el día del funeral de dicha mujer, Gon aparece. La narración está dividida por tanto en esas dos partes. Por un lado tenemos el comienzo, la historia de Yunjae y su madre y abuela, su condición y esa extraña obsesión por comer almendras para favorecer el crecimiento de su amígdala, un hecho estrechamente relacionado con el hecho de que no pueda comprender los sentimientos. Y por el otro lado está su vida tras el incidente y la aparición del hijo del profesor, aquel al que le había usurpado la identidad durante apenas unos minutos. Tras este momento, una extraña amistad comienza a formarse, y no solo vemos como su relación con Gon lo hace avanzar en sus estudios del comportamiento humano, sino que también vemos cómo Yunjae descubre nuevas emociones e incluso descubre lo que es el primer amor.

El personaje de Gon me parece impresionante. Por supuesto, el protagonista es genial y está muy bien descrito e interpretado, pero la némesis de Yunjae es increíblemente  interesante. Gon es uno de esos personajes sobre cuyo pasado no sabemos demasiado y que, además, entran en la vida de los protagonistas como un huracán. Es maleducado, obsceno y está en contra de toda autoridad. Desde que desapareció cuando era muy pequeño, ha vivido en diversas casas de acogida, con familias que lo maltrataron, se ha juntado con malas compañías... Por lo tanto, el chico es un verdadero delincuente juvenil, siempre metido en líos. En cambio, a medida que vamos leyendo, Won-pyung Sohn, en un acto de complicidad con el lector, deja ver que el pequeño Gon no es como todo el mundo dice, sino que es mucho más profundo. Me ha interesado sobremanera este personaje por eso precisamente; me ha hecho reflexionar. A Gon se lo juzga durante todo el libro por ser un niño indómito y encolerizante. Empero, nunca se lo escucha o intenta comprender. Como sabréis si lo habéis leído, Gon es, en realidad, un chico de lo más sensible y leal, que además ha sufrido muchísimo y por ello tiene una relación complicada con su padre. Aunque eso ya lo dejo a vuestro juicio.

Si os gustan las novelas descriptivas pero austeras, con personajes entrañables y acción de lo más emotivo, Almendra es una novela estupenda. Como os he dicho, es muy emotiva y no negaré que he llorado varias veces durante la historia. De todas formas, la he disfrutado tanto, que la leí de una sentada, en apenas un día. La novela cuenta con 201 páginas, así que es bastante ligera. Además, muy cerquita del final, hay un plot twist que me dejó loca... ¡Ya me contaréis! 

¿Qué os ha parecido? ¿Lo habéis leído? ¿Planeáis hacerlo? ¡Os leo en los comentarios!


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